Máscaras sobre máscaras en la “Turquía secular”

Análisis político para la asignatura de Democratización, Desarrollo y Política Exterior en el Magreb y Oriente Medio impartida por el profesor Isaías Barreñada el 27 de marzo de 2017.

Con el referéndum turco a la vuelta de la esquina y las urnas ya abiertas en el extranjero[1], seleccionaremos el Partido de Justicia y el Desarrollo (AKP) de Turquía para analizar su papel dentro de la sociedad y su relación con el presidente Recep Tayyip Erdogan.

Simpatizante del partido AKP agita la bandera de Turquía en Diyarbakir durante la campaña electoral en 2015. (Reuters: Sertac Kayar)
Simpatizante del partido AKP agita la bandera de Turquía en Diyarbakir durante la campaña electoral en 2015. (Reuters: Sertac Kayar)

Para entender la creación de este partido relativamente joven (fundado en 2001) hay que recordar la historia de Turquía de las últimas décadas del siglo XX. Tras la fundación del nuevo estado kemalista laico en 1923, la historia política turca se fue polarizando en dos bandos que llevaron a cabo una peculiar guerrilla en las calles a lo largo de los años 70 y 80. Los conservadores derechistas, muy identificados con el islam suní, se enfrentaban abiertamente contra los radicales alevíes, seguidores de una rama del islam chií, que se identificaban con la izquierda.

A pesar de haberse declarado un país laico estos enfrentamientos abiertos marcaban la política del país que, en los años 80 empezó con un aperturismo económico que exigía grandes cambios. Esta situación fue fomentada por la Unión Europea (UE) y la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE) que pedirían a Turquía aplicar de manera progresiva una serie de criterios fundamentales en materia de derechos humanos.

Durante toda su historia hasta hoy la mayoría de la población turca ha practicado el islam[2], y esta influencia no se ha perdido en absoluto. Es más, desde que Kemal Atatürk implantó el secularismo se ha ido virando progresivamente hacia un gobierno con influencias cada vez más islámicas. Tanto es así, que en 1995 el Partido del Bienestar, considerado un partido íntegramente religioso y suní, ganó las elecciones.

Pero su mandato duro poco, por grandes divergencias con la oposición y el Ejército, fue abolido en el 2000 al considerar que se ponían en peligro los principios de la secularización. Es entonces cuando nace el germen del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) que no sería fundado hasta 2001.

Durante la década de los 90, los movimientos islamistas fueron creando una identidad nacional alternativa que definía el Estado turco como una civilización otomana islamista – en contraste con la identidad laica y occidentalizada que se intentaba dar al mundo-. Y es con esta nueva concepción con la que Recep Tayyip Erdogan, actual presidente turco, funda el AKP en agosto de 2001 para presentarse a las siguientes elecciones.

Con un 34,33% de los votos, los islamistas moderados del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) arrollaron a los partidos tradicionales laicos en las legislativas celebradas ayer en Turquía. Una vez escrutado el 92,39%, tan sólo los socialdemócratas del Partido Republicano del Pueblo (CHP) aguantaban a primera hora de la madrugada de hoy, con el 19,43% de los votos y 179 escaños, el embate de la marea islamista. El resto de las formaciones tradicionales fueron expulsadas de la Cámara al no superar el listón del 10%. El partido liderado por Recep Tayyip Erdogan consigue 363 escaños, y se aproxima a los dos tercios de los escaños (366 sobre 550) que le permiten abrir las reformas constitucionales. (Entradilla de la noticia del 4 de noviembre de 2002. El País).

Podríamos definir al AKP como un partido conservador, neo-otomanista, liberal y de centro derecha.
¿Y qué pasa con lo de “islamistas”? Al fundar el partido Erdogan hizo mucho hincapié en desvincularlo de lo que había sido el Partido del Bienestar. “El AKP no es un partido político que se fundamente en base religiosa alguna” reiteraba el presidente. Por ello se considera un partido nacido de la tradición islámica pero que ha abandonado oficialmente esta ideología en favor de la democracia conservadora. Aunque en la práctica las cosas sean distintas.

Como gran logro al llegar al poder el AKP consiguió el visto bueno de Europa para empezar los trámites de admisión dentro de la Unión Europea. Proceso que se ha visto ralentizado, y podríamos decir que desechado, desde la crisis de los refugiados sirios y el reparto de migraciones que, junto al golpe de estado del pasado verano y la crisis interna con el pueblo kurdo, han alejado mucho las posibilidades de integración.

Aun así, como curiosidad, el partido fue admitido en 2005 como miembro observador del Partido Popular Europeo y actualmente sigue manteniendo relaciones a través de la delegación en la comisión parlamentaria mixta UE – Turquía[3].

Desde su llegada al poder el AKP se ha mantenido victorioso a lo largo de estos dieciséis años. Durante los tres primeros comicios fue Erdogan el que se presentaba como cabeza de partido, pero al ser nombrado presidente cedió su cargo a Ahmet Davutoglu que se presentó a las elecciones en junio de 2015.

Fue entonces cuando el AKP se tambaleó un poco, pero no lo suficiente como para propiciar un cambio de gobierno. Esta alteración en la figura de líder del partido provocó la pérdida de la mayoría absoluta[4] y la inestabilidad, por momentos, de la hegemonía parlamentaria del AKP. Davutoglu fue incapaz de formar gobierno y, según la tradición electoral turca, el presidente no puede delegar en el segundo partido más votado el mandato de formar coalición[5]. Es por ello que Erdogan volvió a convocar elecciones en noviembre del mismo año.

Fue entonces cuando volvieron a ganar con 317 escaños y mayoría absoluta hasta hoy. Las próximas elecciones serán en 2019 pero el AKP se juega mucho este 2017 con el referéndum para cambiar la Constitución.

El líder del partido cambió unos meses antes del golpe de estado del 15 de julio de 2016. Davutoglu tuvo serios encontronazos con Erdogan y decidió echarse a un lado para dejar hueco a Binali Yildirim que lidera el partido desde verano de 2016.

La relación del partido hegemónico con el presidente de país es tan directa como pública. No sólo por ser uno de los miembros fundadores, sino porque el partido aboga por todo lo que diga el presidente. En una democracia el presidente no debe intervenir en las decisiones parlamentarias, pero está claro que Turquía es una democracia peculiar. Sin tratar de esconderse, Erdogan sigue moviendo los hilos del Partido de la Justicia y el Desarrollo que, es importante recordar, ha sido el más votado.

Y con la aprobación social que se le ha dado, el intento de fusionar la figura del presidente y del primer ministro tras la retirada de Davutoglu ha dejado muy claras las intenciones presidencialistas que planea Erdogan para el gobierno del país.

De ahí la convocatoria oficial del referéndum para cambiar 18 artículos de la Constitución que transformarán la naturaleza del sistema político turco y convertirán al país en Estado presidencialista. Si gana el sí, Erdogan vería aumentar significativamente sus poderes ejecutivos al mismo tiempo que el Parlamento perdería poder, a pesar de aumentar en 50 el número de escaños.

Respecto a este referéndum el AKP aboga por un sistema erdoganista que dé “mayor estabilidad política al país” al concentrar el poder en una sola figura. Sin embargo, la oposición denuncia que la reforma constitucional debilita las competencias del Parlamento y proporciona más poder al presidente para controlar el aparato judicial[6].

La sesión en la que se aprobó la convocatoria de este referéndum dice mucho de la imagen del Parlamento turco: “Una diputada esposada a la tribuna, varias peleas, gritos, insultos, una parlamentaria portando un cartel de «prohibida la entrada de perros», políticos hospitalizados, un mordisco. Las casi tres semanas de debates y votaciones maratonianos sobre la reforma constitucional han sido extremadamente tensas.”[7]

A veinte días del referéndum Europa y la región MENA están muy atentos a lo que ocurra en esta votación que puede cambiarlo todo. ¿Qué pasaría si sale en “no”? Obviando la idea de que no se suelen convocar referéndums sin la certeza de victoria (a excepción de David Cameron con el famoso Brexit), ¿podría darse el caso de un debilitamiento total del AKP? ¿Se convocarían nuevas elecciones? Y la pregunta estrella: ¿Dimitiría Erdogan?

Probablemente, salga lo que salga, no. Pero la convocatoria de nuevas elecciones estaría encima de la mesa y sería muy interesante estudiar la estrategia del AKP después de una supuesta derrota.

Sea como fuere la figura de Erdogan sigue presionando sobre el AKP que, si no se desvincula pronto del dirigente, podría acabar arrastrando todas las críticas que concentra Erdogan, perder votos, y dejar atrás la imagen de “partido democrático” que tanto les ha costado construir, aunque nunca lo hayan conseguido del todo.

Marta Trejo Luzón.

[1] El referéndum para modificar la constitución turca se celebrará el próximo 16 de abril y ya se han abierto las urnas en Alemania donde hay más de 1 millón de turcos con derecho a voto. Lo mismo ocurre en Austria, Suiza, Bélgica, Dinamarca y Francia donde las votaciones se realizarán hasta el 9 de abril.

[2] Actualmente las cifras datan un 96% de musulmanes dentro de la población turca.

[3] https://www.eppgroup.eu/es/non-eu-countries-region/europe

[4] Nota de prensa. Agencia EFE “El partido de Erdogan gana las elecciones en Turquía pero pierde la mayoría”. (http://www.lavanguardia.com/internacional/20150607/54432134764/erdogan-gana-elecciones-turquia-pierde-mayoria.html)

[5] Carmen Rodriguez, OPEMAM “Elecciones repetidas en clima de máxima tensión e incertidumbre” (http://www.opemam.org/node/7305)

[6] Si el referéndum da el sí a esta reforma, el nuevo sistema entrará en vigor tras las próximas elecciones presidenciales previstas para el 2019. La reforma limita a diez años la permanencia de una persona en el cargo de presidente.

[7] Javier Pérez de la Cruz, corresponsal en Turquía de ABC.

 

Bibliografía:

Juan Carlos Sanz, El País. “El partido islámico gana por mayoría absoluta en Turquía” (http://elpais.com/diario/2002/11/04/internacional/1036364402_850215.html)

Beatriz Yubero y Xavier Palacios, Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). “Elecciones en Turquía, el triunfo del conservadurismo”. (http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2015/DIEEEO135-2015_Elecciones_Turquia_BYubero-JPalacios.pdf)

Daniel Roselló, El Orden Mundial “Los alevíes, del misticismo a la lucha antisistema”. (http://elordenmundial.com/2016/04/14/los-alevies-del-misticismo-la-lucha-antisistema/)

Agencia EFE. “El partido de Erdogan gana las elecciones en Turquía pero pierde la mayoría”. (http://www.lavanguardia.com/internacional/20150607/54432134764/erdogan-gana-elecciones-turquia-pierde-mayoria.html)

Carmen Rodriguez, OPEMAM “Elecciones repetidas en clima de máxima tensión e incertidumbre” (http://www.opemam.org/node/7305)

Javier Pérez de la Cruz, ABC. “El Parlamento turco da luz verde al referéndum para la reforma constitucional anhelada por Erdogan” (http://www.abc.es/internacional/abci-parlamento-turco-verde-referendum-para-reforma-constitucional-anhelada-erdogan-201701211224_noticia.html)

 

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