La legitimidad de la monarquía alauí en tela de juicio tras el fracaso electoral

Análisis informativo sobre las elecciones marroquís para la asignatura de Democratización, Desarrollo y Política Exterior en el Magreb y Oriente Medio impartida por el profesor Isaías Barreñada el 14 de marzo de 2017.

Una mujer vota en Marruecos durante las pasadas elecciones de noviembre de 2016 (EFE)
Una mujer vota en Marruecos durante las pasadas elecciones de noviembre de 2016 (EFE)

Lo que el pasado 7 de octubre se celebraba como una “reválida del islamismo”[1] en Marruecos se ha convertido en un escenario político paralizado e incapaz de formar Gobierno. Tras cinco meses desde las elecciones en el reino alauita la situación no parece avanzar y la Constitución recién renovada en 2011 no contempla una salida a este embrollo.

Marruecos es un Estado monárquico parlamentario que funciona con un Parlamento y una Cámara de representantes, a parte de una fuerte presencia de la figura del rey – ahora Mohamed VI – en toda la vida política. A pesar de que ha sido un país con una larga trayectoria de comicios electorales a todos los niveles sociales, las acusaciones de manipulación electoral han estado vigentes hasta 2002. Con la muerte de Hassan II las elecciones han reflejado un mayor grado de fiabilidad, sin que ello quiera decir que estén extensas de distorsiones[2].

La Cámara baja del reino marroquí se compone de 325 diputados elegidos por sufragio universal cada cinco años. Este órgano se encarga de proponer al candidato para la presidencia del Parlamento y del Gobierno y de aprobar los presupuestos, tres variables clave que van tensando la situación en el país: La primera ya se ha solventado de manera urgente y bajo intereses políticos[3], la segunda sigue sin solución, y la tercera tiene a todos los diputados sin cobrar un sueldo, de momento.

Hasta la reforma constitucional de 2011, el poder del Parlamento estaba muy limitado quedando en manos del rey el nombramiento del Primer Ministro (ahora Presidente del Gobierno) y del gabinete. Esto ha cambiado a día de hoy pero las prácticas oscurantistas del Gobierno marroquí hacen sospechar a los analistas que todavía hay una gran influencia monárquica dentro del sistema electoral.

Para ponernos en situación, Marruecos tiene una heterogeneidad de partidos grande. Pero existe una política encubierta a la hora de tener un partido político. Aquellos que no respeten los tres pilares del reino alauí no pueden formar un grupo político: Todos tienen que respetar el sistema monárquico, la integridad nacional y el islam como religión principal. Es por ello que encontramos ausencia de partidos republicanos y, por tanto, no terminan siendo unas elecciones del todo representativas.

Principalmente hay seis grandes partidos políticos en Marruecos. El primero y más antiguo es el Partido Istiqlal (PI) creado en 1943 con ideales nacionalistas y anticolonialistas. En 1959 se escindió y se formó un partido ultranacionalista llamado UNFP que más tarde se cambiaría de nombre para crear, en 1972, el partido de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) de ideología socialista. A pesar de definirse como un partido de izquierdas dejan mucho que desear en cuanto a reformas progresistas. En 2002 fueron el partido más votado en coalición con el PI, pero en las elecciones de 2007 cayeron en picado hasta colocarse en el quinto puesto como fuerza parlamentaria.

También encontramos el Partido de la Justicia y el Desarrollo (PDJ) creado en 1998. Se definen como un partido musulmán (en Occidente denominado islam político) y son un partido que apoya sin ningún reparo a la monarquía alauita.

Como “partido abanico” que recoge distintos movimientos y peticiones sociales existe la Asociación Nacional de Independientes (RNI) que se define como una derecha moderada a favor de la liberalización económica del sistema. Por último, encontramos al Movimiento Popular (MP) un partido fundado tras la independencia que lucha por acabar con cualquier vinculación colonial del sistema, aunque ya haya pasado casi medio siglo desde entonces.

Como novedad en estos últimos comicios ha sido la entrada de un nuevo partido, el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM) que se fundó en 2008 bajo unas bases conservadoras de centro derecha política. Fue creado a partir de cinco partidos políticos con menor representación a iniciativa del rey de Marruecos, es por ello que también lo llaman “el partido de los amigos del rey”.

Existen más partidos políticos dentro del panorama electoral, concretamente 26 partidos y una coalición, pero los más importantes son los que acabamos de enunciar que a partir del octubre pasado se ven envueltos en una situación bloqueada de la que tienen que salir[4].

Campañas breves y sin día de reflexión

Durante la campaña electoral – que duró 13 días- la batalla más disputada se llevó a cabo entre el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM) y el Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD).

Fuente: OPEMAM.
Fuente: OPEMAM.

Los resultados le dieron el poder al PJD, pero fue un resultado demasiado ajustado con el PAM. Tras este momento nadie se imaginaba que costaría tanto formar gobierno.

Con 125 escaños el PJD se quedó muy lejos de la mayoría absoluta. Habitualmente los partidos en Marruecos están acostumbrados a formar coalición, pero la diferencia en dentro de estos resultados ha complicado el asunto.

Durante la jornada electoral, que discurrió sin problemas, el grupo de analistas de OPEMAM advirtieron una escasa presencia de pasquines en ciudades y pueblos, tampoco parecía ser una jornada electoral debido a la indiferencia generalizada en las calles.[5]

Teniendo en cuenta el sesgo de representación de partidos comentado anteriormente puede que muchos ciudadanos desistan a la hora de participar ya que, finalmente, el partido y el presidente serán elegidos bajo influencia real.

OPEMAM advierte del enorme vacío que hay dentro del censo electoral en Marruecos durante la jornada, ya que se encuentra ausente un 30% de la población en edad de votar. El censo electoral ha constado de un 55% de hombres y 45% de mujeres.[6]  Los datos del censo electoral oficial reflejan sólo a 15.702.592 electores, dejando fuera de juego 7.172.033 marroquíes con derecho a voto, prácticamente la mitad de los que integran el censo. Todo ello sin contar los más de tres millones de marroquíes que viven en el extranjero y de los que sólo constan en el censo los que estuvieron presentes en Marruecos en el momento de la elaboración del censo de 2014.

Para más inri, los censos nunca cuadran con la zona geográfica y la población. En el caso de las tres regiones saharianas es especialmente significativo: Tanto Guelmim-Oued Noun, como El Aaiún-Saquia al Hamra y Dakhla—Uadi Eddahab la representatividad del escaño es tan sólo de 54.176, 40.775 y 35.516 habitantes, siendo las más bajas de todo el país. Sin duda estas distorsiones tienen su efecto sobre los resultados finales en cada circunscripción.

Destaca en estas “provincias del sur” la ausencia de voto dirigida al PJD y al PAM. Los electores se centraron más en el PI y el RNI. Hay que analizar estos datos sabiendo que los censos son muy restrictivos y que no se puede demostrar si la población saharaui que allí habita ha podido verse reflejada en el censo como tal. De todas maneras, como el Estado no permite un partido en el que se cuestione la integridad nacional, podemos interpretar que una gran mayoría de saharauis hayan decidido abstenerse a la hora de votar.

Dentro de las escandalosas lagunas del censo también está el problema del voto blanco y el voto nulo ya que la ley electoral no entiende ninguna diferencia entre ellos.

El bloqueo del “partido de los amigos del rey”

El actual presidente del gobierno, que prevalece desde la legislatura pasada, es Abdelilah Benkirán que gobierna desde 2011 en representación del PJD y que actualmente tiene mayoría tras las elecciones. Pero este bloqueo exige un cambio y, a día de hoy, los diputados se encuentran sin cobrar por no haber podido presentar los presupuestos generales debido a la falta de gobierno.

El presidente del Parlamento fue propuesto a última hora[7] para poder aprobar la vuelta a la Unión Africana (UA), pero esta ha sido la única medida en la que todos los diputados han votado unánimemente y sin rechistar.

De todas maneras, el presidente de Gobierno Benkirán no ha podido encontrar aliados que le permitan obtener una mayoría absoluta (198 escaños) para gobernar.

Esta es una misión que muchos califican de “imposible” y que ha llevado recientemente a Benkirán a declarar que esperará a la vuelta del monarca (que se encuentra actualmente realizando una gira por África) para informarle sobre el resultado baldío de sus negociaciones.

Benkirán propone formar la misma coalición gubernamental anterior compuesta por el ex comunista Partido Progreso y Socialismo (PPS) que obtuvo 12 escaños en las últimas elecciones, los partidos centristas Movimiento Popular (MP, 27 escaños) y el Reagrupamiento Nacional de Independientes (RNI, 37 escaños).

Pero la visión del presidente de Gobierno se enfrenta con la oposición frontal del líder del RNI, Aziz Ajanuch, empresario multimillonario, ministro de Agricultura y amigo personal del rey que se ha convertido últimamente en una figura clave que hace contrapeso a Benkirán. Ajanuch exige incluir en la coalición gubernamental a otros dos partidos con el argumento de que desea una mayoría estable.

El bloqueo gubernamental aparentemente no parece haber afectado la vida política e institucional del país, y muy especialmente a la política exterior -dominio reservado al monarca- puesto que no tuvo ningún efecto sobre el retorno de Marruecos el pasado enero a la Unión Africana (UA).

Tampoco está teniendo influencia en los últimos acontecimientos del Sahara Occidental, con la reciente retirada del Ejército marroquí de la zona de Guerguerat.

Sin embargo, el politólogo marroquí Omar Cherqaui alertó, en declaraciones a la agencia EFE, que para salir de este “punto muerto” el centro vaticina varios escenarios: La dimisión de Benkirán; la convocatoria de nuevas elecciones; ó  un acuerdo entre Benkirán y la monarquía.[8]

El analista Mustafa El Shimi, a su vez, cree que por primera vez en la historia de Marruecos se están viendo enfrentadas dos formas de legitimidad: “La monárquica, que es consensual, histórica y religiosa, frente a la legitimidad electoral conseguida por el PJD, que consiguió aumentar el número de votos que ya obtuvo en 2011”.[9]

 

Marta Trejo Luzón.

[1] Isaac J. Martín, El Mundo “La reválida del islamismo en Marruecos” (http://www.elmundo.es/internacional/2016/10/07/57f68f3be5fdea03588b462c.html)

[2]Equipo observador OPEMAM “Elecciones legislativas 7 de octubre 2016”

[3] La entrada en la Unión Africana aceleró el proceso para nombrar al socialista Habib el Malki como presidente del Parlamento. El nuevo presidente tiene 70 años y forma parte de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP). Con 198 votos a favor, procedentes de los diputados de su formación y cinco partidos más ha salido elegido en un contexto de urgencia antes de la cumbre panafricana de Adis Abea que se celebraba a finales de enero.

[4]  Según el equipo observador de OPEMAM en estas elecciones han participado 26 partidos y una coalición, así como algunos candidatos independientes que han presentado un total de 1.410 listas con 6.992 candidaturas repartidas entre 90 circunscripciones. Más una lista nacional integrada por 60 mujeres y 30 jóvenes menores de 40 años (solución a la que se ha recurrido para discriminar positivamente a estos dos sectores que padecen una especial marginación en el Parlamento).

[5] Equipo observador OPEMAM “Elecciones legislativas 7 de octubre 2016”

[6] Elections Marroco (http://www.elections.ma)

[7] Agencia EFE “Parlamento marroquí eligió hoy a su presidente pese a tres meses sin gobierno” http://www.lavanguardia.com/politica/20170116/413421262669/parlamento-marroqui-eligio-hoy-a-su-presidente-pese-a-tres-meses-sin-gobierno.html

[8]  Agencia EFE “Cinco meses sin gobierno en Marruecos y negociaciones en callejón sin salidahttp://www.eldiario.es/politica/gobierno-Marruecos-negociaciones-callejon-salida_0_619788547.html

[9] Francisco Peregil, El Mundo “Marruecos se asoma a la incertidumbre, tras cuatro meses sin Gobiernohttp://internacional.elpais.com/internacional/2017/02/07/actualidad/1486493623_606670.html

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