“Que alguien tenga un título no quiere decir que sepa de algo”

Rafael y Andrea son una familia española que ha decidido educar a sus hijos en casa. Este tipo de educación no es muy común en España, aunque sí que es una opción reconocida en países como Canadá, Reino Unido, Nueva Zelanda, Francia y Estados Unidos. En España no existe un censo de niños educados en casa, pero, según la Asociación para la Libre Enseñanza (ALE), se calcula una cifra aproximada de 2.000 familias, con una media de dos hijos por familia, es decir, unos 4.000 niños.
La familia nos acoge en su casa para hacer la entrevista durante la hora del almuerzo, mientras los dos pequeños, Alejandro y Azahara, juegan y dibujan.

¿Por qué han decidido este tipo de educación para sus hijos?
Rafael: Yo creo que elegimos este sistema por necesidad. Cuando volvimos a España, anteriormente estuvimos viviendo en Inglaterra, nuestros hijos entraron primero en un colegio privado y luego en uno público. Y en ambos tuvieron problemas, así que para evitar estos problemas, como no nos ofrecían soluciones, decidimos solucionarlo nosotros.

¿De qué tipo de problemas estamos hablando?
R: Problemas con las exigencias de las profesoras.
Andrea: En general el sistema educativo español.
R: Exacto, tampoco hay que generalizar, pero en nuestro caso no estábamos dispuestos a ir probando colegio a colegio hasta encontrar uno adecuado porque ya el cambio de dos colegios en un mismo curso nos pareció bastante. Yo al principio tenía miedo cuando empezamos este tipo de educación porque era salirse del sistema establecido y me daba reparo, pero luego me he dado cuenta de que es mejor.
A: Yo creo que principalmente fue el tema de la presión, como si la escuela fuese un castigo. En el caso de Alejandro, los profesores en Inglaterra tenían un trato más flexible, estoy hablando de la educación infantil, no sé cómo será en cursos más avanzados. Los profesores casi nunca, o yo creo que nunca, gritan a los niños, y cuando llegamos a España a Alejandro eso le chocó bastante con 7 años. En la escuela la profesora gritaba y una vez incluso le castigó por no conocer el término ‘abecedario’, él conocía el término ‘alfabeto’, pero no ‘abecedario’, y le castigó haciéndole escribir el alfabeto muchas veces. A partir de aquí la profesora seguía machacándole… Nunca pensó que cuando Alejandro llegaba a la escuela se ponía blanco y le entraba malestar, se mareaba e incluso le entraban ganas de vomitar

¿Cómo se regula la educación de Azahara y Alejandro?

A: Al principio nosotros intentamos apuntarnos para cursar el programa español del CIDEAD, pensado para niños españoles que viajan, hijos de artistas o que viven fuera de España. Pero la embajada española de

Inglaterra nos puso muchos problemas y no nos ayudaron, porque estamos domiciliados en Inglaterra aunque vivamos en España ya que Rafael pasa la mayor parte de tiempo allí. Así que finalmente no nos concedieron el permiso para apuntarnos al programa de CIDEAD.

¿Ahora no están matriculados en ningún programa, cómo van a homologarse sus conocimientos?
A: No, nosotros dejamos que aprendan solos, no tenemos prisa para conseguir una homologación o convalidación de ningún título de estudios, no estamos preocupados con las titulaciones porque ya habrá tiempo de que encuentren su titulación cuando sean mayores.

¿Entonces los Servicios Sociales y educativos españoles no regulan su educación?
A: No, porque como estamos domiciliados en Inglaterra y vamos muy a menudo… Allí la educación en casa sí que es legal sin tantas trabas como en España, por tanto no tenemos problemas con los Servicios Sociales. De todas maneras nuestros hijos van al Conservatorio, a clases de teatro y a una academia de inglés, así que sí que están socializándose y acudiendo a clases. Y los títulos de infantil o primaria y sus homologaciones no nos preocupan para nada. Cuando sean más mayores, si ellos quieren seguir, que lo elijan ellos. Si quieren seguir una educación escolarizada ya estudiarán para ingresar en los cursos que les corresponda, en Inglaterra esto no supone un problema tan grande.

¿Y es necesario pasar algún tipo de prueba o examen según el Gobierno inglés con este tipo de sistema educativo?
A: No, si tú quieres que el Gobierno compruebe regularmente el nivel de tus hijos, puedes pedir que vengan a tu casa, examinen y valoren si tu hijo va aprendiendo y mejorando, pero tienes que solicitarlo primero.

A la hora de educar a los niños, ¿quién se encarga?
A: La mayor parte son profesores particulares, pero es algo más complicado. Como es una educación muy libre, nosotros queremos que nuestros hijos aprendan a partir de su interés. Si Alejandro quiere aprender química pues vamos a aprender química. Si quiere aprender matemáticas o a programar algo pues le ayuda su padre que está capacitado para ello. Temas de lengua y otros conocimiento pues contratamos a profesores particulares.

¿Qué criterio siguen para seleccionar a los profesores?
A: Es complicado, porque no todos quieren impartir una educación como la que nosotros queremos. Porque no somos tan estructurados, así que tardamos mucho en dar con los profesores ideales. De hecho, muy pocos se han quedado con nosotros, pero los que se han quedado han durado mucho tiempo. Nosotros, sinceramente, preferimos gente que no tenga una titulación, porque cuanto más ‘título’ tienen, menos receptivos son con las sensibilidades y los intereses de los niños, son más rígidos, menos participativos, más técnicos… Esto es mi opinión personal.
R: A mí las titulaciones, cuánto más viejo me hago menos me dicen. Que alguien tenga un título no quiere decir que sepa de algo y que no lo tenga tampoco quiere decir que no lo sepa, y mucho menos cuando se trata de enseñar. Una cosa es saber de algo y otra es saber enseñarlo. Es algo muy distinto, sobre todo con niños. Nuestra visión es que los niños tienen que aprender empezando por su interés. Porque si no, no lo van a aprender a gusto y se les va a olvidar. Si algo les interesa van a ir a por ello, como por ejemplo ahora Alejandro con la química, no sé por qué. Así que ahora tenemos muchos libros de química, leemos, buscamos en internet, etc. Y con los profesores necesitamos encontrar a gente que entienda de esto y que puedan ceder y adaptarse a nuestro sistema. Aunque algunas veces hemos encontrado a profesores que ya venían con una mentalidad muy parecida a la nuestra, son personas que ya han trabajado con niños o que les sale de forma natural.

A: Sí, hay gente que tiene un don para educar a los niños. Tienen paciencia y saben cómo tratarlos. Nosotros no queremos objetivos fijos con presiones, si no que queremos que aprendan y que disfruten sin presión, los objetivos ya llegarán cuando se necesiten. Por ejemplo, Azahara si estuviese en una escuela, hoy, odiaría las matemáticas, pero ahora está encantada, aprendiendo lentamente y a su ritmo. Le encantan y va poco a poco, con paciencia. Queremos que aprendan despacito y que les guste. Ella misma aprendió a leer sola de pequeña y ahora lee vorazmente libros a todas horas. Si tuviésemos un profesor o, nosotros mismos, diciéndole ‘no, ahora no tienes que leer tienes que hacer otra cosa como matemáticas’. Eso corta mucho, corta su creatividad y no es lo que queremos.

(A Azahara le encanta escribir y hace poco ha escrito un libro de varias páginas encuadernado y con ilustraciones y además ha creado un periódico llamado ‘KidNews’).

El otro día nos pidió aprender ortografía para corregirse ella sola, y le vamos a comprar un libro para que ella sola vaya aprendiendo y se corrija sus propios errores, no hace falta que yo la ayude.

¿Qué asignaturas tienen más importancia? ¿Tienen un plan de estudios establecido?
A: Como hemos dicho antes, esto nace de su inquietud a aprender. Es más fácil la verdad cuando uno de los padres no trabaja estar más pendiente y observando cómo avanzan. Pero son ellos los que demandan lo que quieren aprender, no es darle más o menos importancia a ciertas materias, simplemente lo que ellos tienen inquietud e interés por aprender.

¿Supone una inversión mayor que en un colegio privado, por ejemplo?
A: Es verdad que si quieres fomentar que los niños vayan bien a veces se necesita dinero, pero otras veces no. En nuestro caso sí, porque ellos nos lo demandan. Entiendo que haya padres que no tienen recursos y no puedan permitirse esto. Nosotros podríamos haber elegido una escolarización privada que, en teoría, sería mucho más barata de lo que estamos invirtiendo ahora mismo. Pero nosotros pensamos que la educación debería ser gratuita, y no nos parece justo que una escuela por dar mejores recursos a los niños te cueste 4000 euros, me parece una barbaridad. Así que en vez de dar 4000 euros a una escuela privada, que va a dirigir la educación a su antojo, preferimos utilizar el dinero e invertirlo directamente en nuestros hijos.
Creo que el Gobierno debería fomentar esto: Una educación pública, gratuita y que respetase la individualidad de cada niño, porque los niños son distintos y no encajan en solo un molde. Cada niño va a su ritmo, uno aprende lengua más rápido, otro matemáticas…

¿Y eso que usted propone no supondría más inversión?
A: No, no siempre es más inversión. Eso es falso. El gobierno gasta una barbaridad de dinero en educación y no es efectiva. Hay dinero, ¿pero para qué? Para beneficiar a las Editoriales amigas… Si realmente estuviese enfocado a los niños no haría falta tanto dinero como dicen, se gasta mucho dinero a lo tonto. Ken Robinson, un investigador inglés en educación decía que está comprobado que si el dinero que se gasta el gobierno en educación se lo dieran a las familias, la educación sería mejor. Pero habría que ver si la familia está realmente enfocada a educar a sus hijos o crear proyectos abiertos donde los padres puedan participar. Pero la educación está muy metida en la política y no está pensada para que los niños realmente aprendan. Esta pensado como si los niños fuesen mercancía.
R: Sí, pero esto no debe confundirse con que la idea del homeschooling es elitista, de gente de dinero que se lo puede permitir y pagar a los profesores, no es verdad. Uno puede irse a la biblioteca o darse un paseo por el campo y ver cosas, tocarlas, en lugar de aprenderlas en un libro. Hacer cosas que no se hacen en una escuela y que realmente son baratas y no requieren tanto dinero.

Más que dinero, a veces lo que le falta a los padres es tiempo. ¿Han encontrado dificultades, como padres, ante este tipo de educación?
A: Yo creo que los padres de hoy en día tienen muy interiorizado el trabajo. A mí, cuando voy al dentista con mis hijos, otros padres me dicen: ‘Es que tienes que trabajar’. Pero yo digo, ¿hasta qué punto tienes que trabajar si el dinero no te compensa? Si yo fuese a trabajar, imaginemos que ganase 1000 euros al mes, que eso es muy difícil hoy en día, y que tuviese que pagar a alguien 400 euros para que les lleven al cole, para que no se queden solos un rato… Sólo porque tengo la facilidad de trabajar y el sistema familiar así lo establece, estaría dejando en un segundo plano a mis hijos. Puede ser que esté equivocada, no lo sé. Pero creo que las personas no están acostumbradas a vivir con poco, siempre quieren más. Yo he renunciado a trabajar, porque he sopesado en una balanza y no me compensa trabajar y dejar a mis hijos que vayan solos al colegio por ganar 300 euros más… Eso es lo que me quedaría de sueldo… ¿Qué vale más, el dinero o mis hijos? Esto la gente no lo piensa, siempre quieren más y más, no están acostumbrados a vivir con lo necesario. Siempre queremos más de lo que necesitamos.
Yo, hablo por mí, si Rafa gana un dinero que es razonable, aunque sea poco, seguiré con mi modelo de educación. Y siempre advierto a los niños que aprovechen las clases que tiene ahora porque a lo mejor mañana ya no las van a tener, y nos encargaremos Rafa y yo cuando podamos, pero los niños tendrán que colaborar. Nosotros siempre vamos a adecuar nuestra vida a los niños, ya estamos renunciando a muchas cosas que no podemos hacer. Pero la gente no está dispuesta a hacer este esfuerzo. Yo lo entiendo, es respetable y cada uno elige su manera de vida. Yo prefiero estar con mis hijos, disfrutar de ellos y aprender con ellos. Y si los padres pensasen así, disfrutando con sus hijos, les ayudarían más. A veces están los padres presionando para hacer las tareas: ‘Tienes que hacer la tarea’, pero realmente los niños no están aprendiendo, se están equivocando, no asimilan nada. Bueno, asimilan que tú quieres que hagan la tarea, no que ellos quieren hacerla. Es cuestión de prioridades y para mí la prioridad son mis hijos y no voy a dejarlos en cualquier mano.

(Mientras tanto Azahara está dibujando con un compás unos círculos, dándoles formas y coloreándolos con letras. Alejandro juega haciendo figuras geométricas con unos imanes.)

De cara al futuro, ¿los niños que estudian en casa van a estar más o menos preparados que los que van al colegio?
R: Pueden estar perfectamente preparados, sobre todo si se van a dedicar a lo que les gusta, que supongo que es el objetivo de todo el mundo. Incluso pueden estar más preparados que los otros niños porque han aprendido el tema que les gusta con mucho más interés y probablemente lo dominarán. Hace poco vi una noticia en la que decía que la Universidad de Harvard se rifaba a los homeschoolers y esto por algo será.
A: Nosotros no estamos pensando en preparar a nuestros hijos para llevarlos a Harvard o algo así, simplemente quiero que ellos tengan poder de decisión, que luchen por lo que creen y quieran estudiar. Y no se vengan abajo porque alguien les diga lo que tienen que hacer. Un ejemplo: Azahara empezó a tocar el piano y yo no sabía que suponía tanta exigencia, cuando ella le pedía a su profesora tocar alguna canción u obra que ella quisiera la profesora se lo negaba porque tenían que seguir un programa y Azahara llegó a decir ‘’Me siento en una cárcel’’. La profesora se quedó sorprendida, ningún niño le había contestado de esa manera. Porque en este sistema a los niños les dices que hagan algo y lo hacen, si un niño contesta para proponer lo que le gustaría hacer motu propio se sorprenden y se rechaza. Los niños que van a la escuela y están adoctrinados a obedecer, van a dejar de satisfacer sus deseos y sus necesidades, van a empezar a hacer lo que han aprendido: lo que los otros quieren.

Entiendo que hay que estar preparados de cara al futuro, pero el futuro es muy incierto. Por qué hacer sufrir a los niños ahora si el futuro es tan lejano. Por qué estar machacando y memorizando cosas si todavía queda tanto tiempo por delante.

R: Además, estar preparados o no, en un homeschooler al no estar dentro de un sistema tan esquemático y cuadrado, resuelven los problemas de manera más creativa, se enfrenta a algo nuevo y se adapta mejor porque está acostumbrado a encontrarse con cosas distintas y buscar soluciones. Sin embargo, una persona que haya seguido el sistema ha aprendido cómo solucionar este problema, pero cuando le enseñan uno ligeramente distinto se bloquean, se enfrentan al problema peor. No son tan capaces de encontrar una solución no estándar.
A: Sí, quizás Alejandro y Azahara no estén perfectamente adaptados para solucionar cosas de las que están encuadradas en el sistema educativo pero cuando salgan a la vida real, en problemas concretos, estarán mucho más preparados que lo niños que se han preparado dentro del sistema.

De cara a la convivencia social y la competitividad que existe en el mundo laboral, ¿van a estar Alejandro y Azahara preparados?
A: Nosotros lo que queremos es que no aprendan a ser competitivos, queremos que aprendan a compartir y a dividir y no a creerse ‘el mejor’. Yo se que el mundo ahora es así, pero si nosotros no cambiamos esta mentalidad que existe en el mundo ahí a fuera, ¿Qué solución vamos a tener los demás? ¿Qué solución va a tener una persona que aprende matemáticas lentamente? Nosotros lo que queremos es cambiar esa mentalidad. Qué duro es tener que competir con tus amigos o gente cercana, imagina que tuvieses que competir con tu mejor amiga por un trabajo, ¿qué harías? Por estos dilemas queremos que nuestros hijos aprendan a solucionar todos estos problemas y a cambiar la mentalidad, a intentar que los demás intenten cambiar su mentalidad a través de verles a ellos. Para esto sirve la educación. Pero la educación que existe ahora mismo en el sistema es esto, la competitividad. Iñaqui Gabilondo dijo: ‘Eso es lo que hay’. Pues hay que acabar con ese ‘eso es lo que hay’. Hay más cosas más allá, pero no se nos enseñan a ver que hay cosas que se puede cambiar, que sí que hay más alternativas. Sí se puede cambiar, hay que quererlo. Y yo quiero. Y pienso en un mundo mejor, ¿es utópico? Ya lo creo… Pero si no lo intento y se lo transmito a mis hijos, ¿qué mundo nos quedara? Es miserable, y nosotros no queremos eso.
R: Para cambiar el mundo, primero hay que cambiar uno mismo y si queremos que el mundo se base en compartir más que en combartir tenemos que empezar enseñándoselo a nuestros hijos. Si seguimos enseñándoles competitividad esto nunca va a cambiar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s