LA OPACA VENTANA DEL VECINO DE ENFRENTE.

Hay veces, en esos momentos en los que tu mente no esta en tí, que me pregunto qué es eso de la música y por qué narices me gustaría dedicarme a ello. ¿Cuál es el impulsito ese que me anima a levantarme cada día, a tener que tocar 4 horas mi instrumento y dedicarle otras 2 al dichoso coral..?

Y es que pensándolo bien, si tratásemos de explicarle nuestra vida a cualquier individuo que no supiera de qué va este mundillo tendríamos que esforzarnos realmente en resaltar lo maravilloso que es. Porque si analizamos nuestro día a día es bastante desmoralizante. Intentemos recapitular.

El principal inconveniente cuando vas ascendiendo de nivel es un inconveniente económico, los instrumentos que requiere tu nivel según vas avanzando son directamente proporcional al aumento (más que considerable) del precio de dicho aparato. Yo la verdad es que me considero muy afortunada, ya que no interpreto un instrumento que requiera esa dichosa maderita llamada ‘caña’. Veréis, la ‘caña’ es una estructura de madera que se utiliza para hacer sonar ciertos instrumentos y por lo visto cuesta un dineral, además de que siempre están mal hechas, ¡no se cómo! Pero aun no he conocido a ningún instrumentista que diga de repente ‘esta caña es increíble’. Todos los instrumentistas que utilizan cañas están el día entero quejándose y justificándose debido a ese palito de madera, realmente debe ser muy frustrante que tu sonido dependa de un trozo de palo.

Continuando con el instrumento y antes de pasar a los ámbitos de la teoría me gustaría añadir la tortura máxima de cualquier intérprete y de la cuál nunca podrá escapar si quiere ser buen músico: La técnica. Os preguntaréis, ¿técnica de qué?. Técnica de dedos, de articulación, de mentalidad y de sonido. Consiste en múltiples ejercicios poco naturales (dentro de este pequeño ámbito anti-natural) que se van complicando y aumentando en velocidad, estos ejercicios son como un entrenamiento para un atleta, sólo que sin aire fresco en la cara. Sólo estás tú, tu instrumento y la técnica. Además, y muy probablemente si estudias en Atocha, seguramente estés en ese zulo llamado ‘cabina’ asado de calor, sin cobertura y preguntándote una vez más esa dichosa pregunta a la que yo intento responder con esta entrada.

Pasemos al ámbito teórico, la armonía y el análisis, por ejemplo. La armonía es una de las peores bofetadas que te puede dar la vida, parecida a cuando descubres que ‘son los padres’. En armonía te preguntas ‘Ah, ¿pero es que no lo hizo porque le parecía bonito?¿ no lo compuso porque le salió del alma?’ En armonía te das cuenta de que no. De que aquellas obras que un día interpretaste o interpretarás tienen una estructura, un desglose bestial del cual nunca podrás escapar, nada que ver con lo bonito que te suena, todo que ver con una serie de acordes que se entrelazan con unas dichosas normas entre sí (muy estrictas, por cierto) que has de llevar a rajatabla como si te encontrases en la mismísima mente del compositor. Desde aquí me gustaría hacer un saludo a nuestro querido amigo Bach, a sus quintas y octavas directas, a su dichoso tritono y a sus segundas aumentadas que tanto me complican la vida, gracias amigo.

Otras de las asignaturas clave es Educación Auditiva, en la que tienes que escribir en la partitura una melodía que sale de un CD con sonidos extraños y distintos, ¡la gente que no tiene/tenemos nada de oído debe de tirarse de los pelos! Aunque siempre nos quedará el compañero ”listo” o mejor dicho, pianista, que nos sacará de dudas ayudándonos con las primeras notas del dictado..

La verdad es que podría continuar, pero estos argumentos son suficientes para espantar a cualquiera que te pregunte sobre qué es eso de la música.

momentosmusicales*

Pero todos estos inconvenientes tienen en contra una sensación.. Esta sensación es una cosa que llena tanto que es capaz de que olvides todo lo demás. Es una sensación que te desconecta del mundo entero, y al despertar te hace sentirte como dormido, pero más satisfecho que nunca. Es como cuando consigues tu sonido en ese dichoso infierno llamado ‘cabina’, te sientes el rey del mundo. Como cuando un Brotons empieza a empastar y sientes que eres parte de un todo.. Como cuando un Ammerland suena en tierras africanas, como cuando un Carmina Burana te arropa bajo una orquesta, como cuando le encuentras sentido a un Poulenc… Son sensaciones que te llenan hasta el final y es algo que sólo los músicos saben, es difícil describirlo, por eso es más fácil explicar los inconvenientes, pero estoy segura de que por esta ‘pequeña’ y a veces no tanto sensación, merece la pena.

Realmente, con los tiempos que corren nadie, absolutamente nadie, dedica tanto tiempo a nada como la que los músicos tenemos que dedicar, nadie curra tanto para luego tener tan poco o nada al terminar la carrera. Las salidas en este mundo no creo que sean lo que incentive a un músico a seguir, pero aun así seguimos.. Vamos allá, y gracias a todos los que te ayudan a sentir esto. No nos asustas dictado cortilandia a 3 voces, ni tú Bach con tus excepciones normativas, ni tú caña de los coj…

… ”Da capo”

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Un comentario en “LA OPACA VENTANA DEL VECINO DE ENFRENTE.

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